Alergia al Polen de Gramíneas
Las gramíneas o poáceas constituyen una familia muy amplia de plantas herbáceas. Su polen es uno de los más relevantes desde el punto de vista alergológico y puede producir síntomas en personas sensibilizadas.
Las gramíneas o poáceas están integradas por miles de especies herbáceas, caracterizadas generalmente por presentar tallos huecos y hojas largas y estrechas. Dentro de este grupo se encuentran cereales de gran importancia económica, como el arroz, el trigo, la avena, la cebada, el centeno o el maíz.
Desde el punto de vista alergológico, el polen de gramíneas es especialmente importante por su amplia distribución y por la reactividad cruzada que puede existir entre diferentes especies.
Principales gramíneas cultivadas y silvestres
Las gramíneas incluyen tanto cereales cultivados como plantas silvestres frecuentes en el entorno natural.
Cereales
- Avena sativa L. — Avena
- Hordeum vulgare L. — Cebada
- Secale cereale L. — Centeno
- Triticum aestivum L. — Trigo
- Zea mays L. — Maíz
Plantas silvestres
- Agropyrum repens — Grama oficinal
- Alopecurus pratensis — Cola de zorro
- Anthoxanthum odoratum — Grama de olor
- Bromus mollis L. — Bromo dulce
- Cynodon dactylon — Grama común
- Dactylis glomerata — Dactilo
- Festuca pratensis — Cañuela
- Lolium perenne — Ballico
- Phalaris canariensis — Alpiste
- Phleum pratense — Cola de topo
- Phragmites communis — Carrizo
- Poa pratensis — Cañuela
Información médica
El polen de gramíneas presenta reactividad cruzada entre diferentes especies. Por ello, las personas alérgicas a gramíneas suelen reaccionar frente a diversos pólenes, tanto de especies silvestres como cultivadas.
En general, para que aparezcan síntomas se suelen precisar niveles atmosféricos de entre 30 y 50 granos de polen por metro cúbico de aire, aunque cantidades inferiores pueden ser suficientes en personas especialmente sensibles.
La floración varía según la zona geográfica. En Europa, el periodo principal se retrasa progresivamente de sur a norte: en el área mediterránea suele concentrarse especialmente en mayo, en Europa central y noroccidental en junio, y en el norte de Europa en julio.
Floración en la Península Ibérica
En la Península Ibérica pueden distinguirse tres grandes zonas según el comportamiento de la floración.
España seca continental
Presenta primaveras cortas y veranos e inviernos de temperaturas extremas. Los cambios bruscos favorecen una explosión floral breve, de unas 4 a 6 semanas, principalmente en mayo y junio.
Zona mediterránea
El clima más suave favorece una floración más prolongada, desde marzo hasta agosto, aunque normalmente menos intensa.
España verde
En áreas de mayor pluviosidad, la floración suele extenderse desde abril hasta julio. Las lluvias frecuentes pueden provocar un efecto de barrido sobre el polen.
